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lunes, 28 de diciembre de 2009

La mala imagen de los periodistas

Si estos profesionales comenzaron como un servicio público que todo el mundo admiraba y miraba como algo necesario, en los últimos tiempos, esta visión idílica del periodismo se ha venido un poco abajo . Y casi todo se podría decir que se debe a la influencia de la prensa rosa y del amarillismo en la información que vemos cada día en los medios. Para analizarlo, la Asociación de Prensa de Madrid ha publicado un informe de la Profesión Periodística que compara la imagen del periodista en 2009 y en 2008.

 
De acuerdo con el análisis que hace la asociación, este año la imagen del periodista es, en un 60% de los encuestados, regular, mala o muy mala. Por otro lado, para el 39,3%, los periodistas son vistos de manera buena o muy buena. Pero todo esto se incrementa en más negatividad si observamos los datos del año anterior, 2008. El pasado año, los porcentajes son un poco más favorables. La mala imagen se corresponde con un 52,5%, algo menor, y el número de los que opinaban que los periodistas tienen una buena imagen era cuatro puntos mayor, un 44,2%.

Pero fuera de números, ¿qué lleva a los periodistas a dar una buena o mala imagen? La vulneración en la intimidad que realiza continuamente la prensa rosa es uno de los motivos que apunta el informe. Destinos vacacionales, salidas de compras, rupturas, nuevos amores,... Todo se nos cuenta en este tipo de "periodismo". Todo lo que no debería importar, por lo menos, como para ocupar espacio en medios de comucación. ¿De verdad importa tanto dónde va cierto famoso de vacaciones? ¿O qué van a recibir por reyes los niños de la Casa Real? Para algún sector de la población puede que sí lo sea, pero los medios de comunicación, que se golpean en el pecho orgullosos de su objetividad, caen en la hipocresía de entrometerse en vidas ajenas valorando lo que hacen unos y otros.

Esta falta de objetividad que se nota también en las noticias de otro ámbito, cuando se perciben claramente los intereses de los grupos empresariales que hay detrás. Noticias que son de portada para algunos medios y en otros sólo ocupan una esquina sin fotografía, por ser una empresa perteneciente al mismo grupo del primer medio y ser competencia del segundo. Todos estos intereses ocultos se hacen más fuertes en situaciones como la que vivimos actualmente. La crisis acentúa las relaciones de conveniencia para conseguir más beneficios y a su vez, influye en la calidad laboral de los periodistas, que últimamente están siendo atacados con el paro.

¿Hasta dónde llegará esta situación? ¿Podrá salvarse la profesión periodística del destino, que si continúa así, le espera? Está claro que una precariedad laboral da como resultado un trabajo nefasto. Por lo que un punto de partida podría ser el acento en conseguir que la información venga de la mano de verdaderos profesionales acabando con el intrusismo, que tanto daño está haciendo a la profesión. Y para minimizar los problemas, ¿no estaría bien un código general de periodistas, una asociación, que los defienda de los abusos de los intereses grupales?
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